La cara oscura de las bolsitas de té

 
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El plástico se encuentra en muchísimos productos de uso común, pero a veces su presencia no es tan fácil de detectar.

Es el caso de las bolsitas de té o infusiones, que al tacto recuerdan el “papel” (celulosa) y llevan en su composición un 20-30% de polipropileno, para que no se deshagan a contacto con el agua caliente.



Si tomas té habitualmente, sobretodo en bares y restaurantes, habrás notado también las nuevas bolsitas “silky”(1): son de forma piramidal, muy suaves al tacto y… de plástico, concretamente de polipropileno, nylon o polietileno tereftalato (PET).

Para el consumidor es muy difícil saber si el té /infusión que está a punto de comprar lleva ese tipo de bolsitas, ya que el productor no está obligado en poner esta información en la caja.

 
 

¿Porque es un problema para la salud?

 El calor es uno de los factores que facilitan el fenómeno de migración desde el contenedor al contenido.

En este caso lo que migra son los aditivos del plástico hacia el té/infusión que estamos por tomar.

En un estudio italiano del 2015 (2) se analizó la composición de las bolsitas de té/infusiones que se encuentran habitualmente a la venta. 

Tanto en las bolsitas cuanto en las infusiones realizadas con las mismas, había presencia de ftalatos.

En la muestra analizadas se encontraron hasta 16 tipos de ftalatos distintos y entre ellos, 5 de los más peligrosos (DEHP, BBP, DBP, DNOP, DIBP) y clasificados en el 2006 por la Comunidad Europea (CE) como “sustancias toxicas para la salud humana”.

Los ftalatos forman parte de los denominados “disruptores endocrinos” o Endocrine Disruptor Compounds, EDCs (3): “substancia(s) química(s), ajena(s) al cuerpo humano a la especie animal a la que afecta, capaz de alterar el equilibrio hormonal de los organismos de una especie, es decir, de generar la interrupción de algunos procesos fisiológicos controlados por hormonas, o de generar una respuesta de mayor o menor intensidad que lo habitual (4).”

Los ftalatos se llevan usando más de 50 años, su función principales es la de conferir elasticidad y flexibilidad al plástico; se utilizan también en cosmética, en productos para el hogar y en el packaging (embalaje para alimentos). 

Los ftalatos son lipofílicos y se acumulan en los tejidos biológicos. Una exposición a estas sustancias puede dar lugar a distintos efectos, como problemas metabólicos y cardiovasculares, obesidad, alteración de las funciones del sistema reproductivo (daños en el esperma, alteración de la función folicular y de los niveles de testosterona, endometriosis), alteraciones en el desarrollo del organismo (criptorquidia, ginecomastia, fallo de masculinización, telarquias precoz) hasta la aparición de cáncer de mamas. En los niños está asociada con asma y alergias, trastorno de déficit de atención e hiperactividad, problemas de desarrollo cognitivo. Las mujeres embarazada expuestas a estas sustancias pueden tener partos prematuros y bebés pequeños por edad gestacional (4).

¿Por qué es un problema para el medio ambiente?

Estas bolsitas de té/infusiones no son biodegradables, pueden afectar a los pájaros o pequeños mamíferos (6) que accidentalmente llegan a comerlas.

Además al permanecen en el entorno, se degradan hasta convertirse en microplásticos.

El microplástico entra en la cadena alimentaria de las especies marinas afectando su salud y la del ser humano: se ha encontrado micoplástico en el pescado y también en la sal y la miel que consumimos.

Además los aditivos del plástico, como los ftalatos en este caso, se liberan en el entorno afectando las especies con las que están en  contacto; de hecho, dos de los 16 ftalatos encontrados en el estudio italiano (DCHP, DNP) son especialmente dañinos para el medio ambiente.

Alternativas

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En comercio ya existen bolsitas biodegradables de celulosa o PLA (polímero del maíz) que pero no dejan de tener un impacto ambiental considerable en cuanto a gasto de producción, transporte, y siguen generando un residuo (aunque biodegradable).

La solución más sostenible y económica es comprar un filtro de acero y té o infusiones a granel.

De esta manera no habríamos generado ningún residuo innecesario y habríamos preservado nuestra salud y la del entorno en el que vivimos.

 
 

Si piensas que una bolsita no es un residuo preocupante, ¿opinarías lo mismo de 5 millones de bolsitas?

¡Sé parte de la solución!

¡Feliz cambio!

F


 

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Referencias:

(1) Are Tea Bags Turning Us Into Plastic? Some of the fancy new tea bags are made of fancy plastic. A fair price to pay for drinkable luxury? Taylor Orci, Apr 8, 2013.

(2) Yeast Esrogen Screen. Test per la valutazione della presenza di sostanze tossiche simil-estrogeniche (ftalati) in prodotti alimentari. Ulrica Ilaria Angela Vitale. Mayo 2015.

(3) State of the Science of Endocrine Disrupting Chemicals 2012. Summary for Decision-Makers. Edited by Ake Bergman, Jerrold J. Heindel.

(4) Wikipedia – Disruptores endocrinos

(5) Hogares sin toxicos - Ptalatos https://www.hogarsintoxicos.org/es/riesgos/ftalatos

Para profundizar:

- Fundación Vivo Sano – Disruptores Endocrinos https://www.vivosano.org/disruptores-endocrinos/

- Drowing in Plastic BBC https://www.youtube.com/watch?v=RgffBQ7iThg


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¡Hola! Me llamo Francesca y soy una Madre preocupada por el futuro de su hija.

También soy enfermera con una particular vocación para prevención, la educación para la salud y el empoderamiento de la población.

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